Tengo nostálgia, que no pena.
¿De qué? Del amor.
Sí, por mucho que me lo niegue, echo de menos amar. El verbo amar en todos los aspectos que significa para mi, sólo para mi.
Envidio sanamente, a las chicas que hoy, con mi edad, viven enamoradas. Las envidio porque la mayoría se encuentran en su primer gran amor; en sus primeras grandes sensaciones, pasiones, locuras, sueños, preocupaciones.
Envidio sanamente las primeras mariposas; las noches despierta recordando los labios del que te haya robado el corazón; las risas en silencio al recordar buenos momentos junto a él;... Creo que no hay nada que llene más que eso.
Lo más probable sea que lo envidio porque lo echo de menos, y no sé si lo echo de menos porque lo necesito. Y me temo que no sé si quiero saberlo.
Lo cierto es que no estoy agusto conmigo misma, y ya puestos, con mi vida. Mi reloj ha ido demasiado rápido, las hojas de mis calendarios han sido arrancadas demasiado rápido...Y ahora no sé qué hacer.
Mucho de lo que ahora miles de chicas y chicos están viviendo, yo ya lo he sentido, visto u oído... ¿Y de qué me ha servido? De vivir ahora mismo estancada...de no verme avanzar.
Me siento vieja viendo a parejas con mi edad, con mil ilusiones y sueños por delante.
Me siento absurda cuando me pienso en lo que sentí y en lo que siento.
Me da miedo este vacío tan profundo...tan hueco, y que tanto me duele.
Me agobia este lío creado en mi cabeza, que no hay manera de resolver, que no hay manera de expresar ni de abandonar.
Y yo, paso las horas leyendo libros de amor...¿Por qué siempre vivo pensando en él si considero que no existe?
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario