sábado, 29 de noviembre de 2008

Nadie importante...

Soy una de cal y una de arena. Lloro y río con la misma facilidad. Mi estado de ánimo es constantemente irregular. Puedo estar arriba, y en dos segundos estar en lo más bajo. Me gusta vestirme sin lentillas. Me gusta plancharme el pelo todas las mañanas, aunque en esos instantes piense que es un coñazo. Por la mañana mi estado de humor no es agradable, o si. Depende. Tengo la esperanza de que un día el violador de cresta verde me viole, y siempre la tendré. Odio que el frío me ponga la nariz roja, pero me gusta que me ponga los ojos brillosos. Me gusta esconder la cara bajo el palestino mientras camino. Cuando siento verguenza, pongo mil veces bien mi flequillo. Alzo la voz con mucha facilidad. Me gusta mirar fijamente a los ojos a desconocidos. Me ha traido muchas consecuencias esto último, casi siempre malas. Cuando un tema se refiere a mi siempre lo veo negativo, si se refiere al prójimo lo veo positivo. Odio no tener una habilidad en la que destacar. Igualmente, odio destacar en algo. Me gusta tumbarme en la cama y mirar al techo, sin pensar. Me gustaría tirarme al suelo y fumar, y no sé por qué no lo hago. Odio las conversaciones a medias por msn. También odio a hablar por teléfono, suelo quedarme sin palabras rápidamente. Me gusta hablar con gente que hace tiempo no hablaba y que tengan mil cosas que contarme. Me gustaría pedirle perdón a muchas personas, por muchas cosas, pero ya no serviría de nada. Tampoco sé si quiero que sirva de algo. Me apasionan, o quizás otro verbo más que apasionar, los bulldog's frances y si uno se me cruza, la persona que va a mi lado sufre consecuencias psicológicas. Me gusta andar al ritmo que marque la música de mi mp4. Me gusta escuchar la música todo lo alto que pueda. Debería mejorar mi físico. Las clases de Historia son DIOSAS, digan lo que digan. Me gustaría cambiar todo mi cuarto. De pequeña quería ser astronauta. No sé que soy, y es una duda que me reconcome. No sé terminar lo que empiezo. No sé diferenciar. Soy demasiado radical. Odio las personas gordas. No quiero estar donde estoy. Soy muy inconformista. Siempre me exijo más y más y más. Vivo en una decepción constante. Si una frase se pasa por mi cabeza, ha de ser escrita/dicha/cantada, tenga sentido o no. Me gustaría ser argentina. Odio a ver buscado más y más, y ahora no saber que hacer. Me gustan las conversaciones serias, que aunque no sean tristes, me hacen llorar. Soy cotilla. Odio a la gente que se cree el agujero del donut. Me aburro con muchísima facilidad. Odio que me mientan. Quiero mi pelo lleno de rastas. Me encantan las rayas. No, no me meto droga. A veces me dicen búho, por eso de : observar y actuar. Supongo que llevan razón. Suelo suponer demasiado. Nunca estoy segura. Me gusta abrir una carpeta de música al azar, y escuchar una canción al azar. Me gustan las llamadas de madrugada que no dicen nada. Me cuesta demostrar que quiero a las personas, supongo que por miedo. Me gustan los comentarios que escriben los profesores en los exámenes. Contesto con demasiada facilidad. Haya la comida que haya, siempre protesto. Mi madre me dice Mari Magdalenas. Fito lo corrobora. Siempre pienso en : 'qué estaba haciendo yo tal día como hoy, hace un año'. Hay demasiadas cosas que no entiendo. Me agobio con mucha facilidad. Con la misma facilidad que me aburro de algo. No entiendo a la gente obsesiva. Odio los celos. Odio la discriminación. Odio los círculos cerrados. Odio la letra de Don José. Odio la prepotencia que suma y sigue de ciertas personas. Odio los terminos: chocho, chochi, chochete, chochito, y derivados. Tengo gran sentido del ridículo. El rugby mola, y los recuerdos que me trae, también. Puede que no haya tenido un verano mejor que el del 2007. Las empanadillas de mi madre son DIOSAS, quien diga lo contrario que se prepare. Soy una profesional de echar de menos. También de más. Si, podría matar a alguien. He puesto en juego mi vida por mi misma, dos veces. Soy muy especial para los olores. Puedo guardar el recuerdo de una voz durante años.Odio que me hablen en clave. Me gusta hablar con gente mayor que yo. Algún día conoceremos al rapero mañanero. Violar a Angy es guay. Pienso continuamente en realizar detalles, y se me va el tiempo pensándolos. Odio la vagueza de Perico. Odio la capacidad de olvido de algunas personas. Me gustan las conversaciones serias con mi madre. Me gusta leer de noche. Me gusta dormir, horas y horas. Me gusta llevar calcetines dobles. Me gusta el verano. Me gusta tener las carpetas del ordenador perfectamente ordenadas, excepto Mis Archivos Recibidos. A veces soy demasiado organizada, otras veces lo contrario. Odio la gente que se autocritica por el simple hecho de que le echen flores. Odio la típica cultura cordobesa. Odio el oro. Me encantan los abrazos, pero me dan miedo. Me gusta imaginar cómo sería la vida si estuvieras aqui. Me gusta acordarme de tu piel. Me gusta acordarme de lo que sueño. No me gusta que cierta persona, me trate como hace 5 años. Odio que no se den cuenta de que todo ha cambiado. Odio anteponer la razón al sentimiento. Hay que arriesgar. Hay que ganar. Hay que perder. Hay que probar. Siguiendo cierta tesis, conocí el infinito. Siguiendo la misma tesis, mi situación tiene sentido. No sé porque nos alejamos, lo cierto es que lo hicimos. Me gustan los veranos en Málaga, a pesar de todo. Tu acento estaba embrujado, a pesar de no saber dónde coño te metes. Me siento olvidada. Siempre repongo. Y odio hacerlo, pero me es inevitable. Duele descrubrir la verdad tarde y en bocas ajenas. Odio las personas que para que te cuenten algo sobre ellas, hay que matarlas a preguntas. Imagino demasiadas palabras de amor, que no existen. No sé si existe el amor. Odio como escriben algunos sudamericanos, totalmente ilegibles. Odio que grites mi ezpozito, mirmana, mi tata, miorda, mi via,... cada vez que nos cruzamos. Eres ridícula. Me sobran demasiadas personas en el mundo. Tengo palabras ancladas, imposibles de borrar. Odio los domingos. Envidio la capacidad de perdonar de algunas personas. Leo tus cartas y lloro. No sé si el dinero da la felicidad. Quiero correr hasta quedarme sin fuerzas. No entiendo por qué sueño contigo. Me gusta poner la cam y hacer el jilipollas. Increíblemente, me da verguenza y lo hago pocas veces. Odio los/las pijitos/as malotes. Adoro pasar por la Corredera, sin destino fijo, solamente por sentir el ambiente y mirar a las personas. El Miraflores siempre será mi lugar mágico donde desahogarme. Tengo algo grabado que no sé si he de olvidarlo: ''Eres asquerosamente irascible'' '' No deberías de existir'' ''Sin mi, vas a ser basura'' ''Eres cuerpoespin'' '' Me amargas la vida'' ''Si no mueres antes, conseguiré matarte'' ''Te borraré del mapa'' '' Deja de mirarme, mal nacida'' '' ¿Ves lo que me has hecho? Te lo devolveré con los años'' ... Hay muchas más, pero soy incapaz de escribirlas. Vivo continuamente soñando. Las noches de minis, no las cambio por nada. Si, me encanta el fútbol. Hablo con iconos, me sale instantaneo. Hablando de instantaneo, odio el colacao. Suelo empezar los libros por el final. Escucho el mp4 y la televisión siempre en número par. Escribo con muchos colores, nunca sabré por qué. Me gusta descubrir grupos nuevos. Odio los grupos inglesitos pijitos malotes rockeritos. Tengo problemas con las v y las b y nadie me entiende [Esto ultimo ha quedado cuanto menos emo]. Molaban las conversaciones de tetería buscandole formas orgásmicas a las alfombras de las paredes. frIker mola. Siempre <>. De pequeña quemé una biblia con un mechero con forma de teta. Siempre llevo las uñas mal pintadas. Antes de dormir, le doy un beso al perro. Sin bacon no soy persona. Bailo ska cuando necesito reventar. Fumo cachimba, y me relaja. Los chicles/caramelos de mora me dan dolor de cabeza. Tendría 10.000 pares de Converse distintos. Odio las dedicatorias, nunca sé que decir. Me gusta hacer listas, con sentido o sin sentido. Me gusta resumir mis días en palabras que sólo entiendo yo en las líneas de mi agenda. Odio el kiwi, me da picor de lengua. Odio la leche y sus derivados. Me encanta reirme hasta que las lágrimas llegan a mis ojos. Odio las minifaldas y las discotecas. Me gustan las miradas cómplices. Puedo decir todo con una simple mirada. Pero es dificil descubrir que digo con cada mirada. Fui, soy y seré una enganchada al Nestea y al Sunny. Me encanta mirar las estrellas y las nubes. Me encanta, muchísimo más, buscarle formas. Me gusta el olor a gasolina y el olor de las cocheras. Me gusta el olor a humedad y a viejo. Odio que todas las viejas tengan el mismo peinado. El tipex es un gran invento. Soy vengativa, bastante diría yo. Me gustan las voces rotas. Me gustan los escalofríos que me da un buen punteo de guitarra electrica. Me gustaba tu guardilla donde nos contabamos historias. De miedo o de risa. No existe placer igual como tirarme al césped. El mejor orgasmo no se olvida. Odio deshacer las maletas. El prefijo pseudo- tiene algo que mola. Me gustan los juegos de palabras sin sentido. También utilizar el sarcasmo sin venir a cuento. Viviría en un eterno atardecer.


y aún podría seguir.

viernes, 28 de noviembre de 2008

No pienses de más...

No pienses de más
cuando te quedes sola.
No pienses de más,
no dejes pasar las horas.
La vida es así,
cambia el viento,
cambia la estación,
no siempre se encuentra
una razón..
No pienses de más
No esperes de mí
que venga y te lleve lejos,
no esperes por mí,
yo no puedo dar consejos.
No me hagas hablar,
no te traigo más
que esta canción,
yo no entiendo
ni a mi corazón..
No pienses de más
No me escuches
no ves que estoy dolido...
No me sigas,
yo también estoy perdido...
Y no todo se ve
mirando por una lupa,
no todo se ve,
no sé de quien fue la culpa,
nunca lo sabrás,
cambia el viento,
cambia la estación,
no siempre se encuentra
una razón..

No pienses de más...

Jorge Drexler - No pienses de más.

Ya vale. Olvida. Dejalo pasar. Ignora. ¿No parece fácil? Lo hace fácil. ¿Otra? ... No quiero un segundo de silencio que me haga pensar. No quiero un segundo de respiración que me haga preguntarme por qué sigo respirando. No quiero un minuto de paz, que me haga escuchar tu falso te quiero, que cruje en mi interior. Se quebranta. Lo quebrantas...y con que naturalidad.

martes, 25 de noviembre de 2008


Ayer me harté a llorar intentando entender el cómo y el por qué ...

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Nothing


No sé...a estas alturas, ya nada merece la pena; nada merece luchar; nada merece ser valorado.
A estas alturas, ya no hay nada.
Pero, ¿no hay nada porque no tengo nada? ¿Nada merece la pena porque no hay nada o no hay nada porque nada merece la pena? ¿Entonces, qué hay? ¿Lo que hay merece la pena?...
Puedo seguir enredando las preguntas, hasta que cada neurona estrangule a la siguiente.
Pero simplemente, no merece la pena. Simplemente es otra confusión más; otro juego más; otros sentimientos rotos más; otro desprecio y rechazo más. Simplemente, no merece la pena seguir caminando.
Soy tan jodidamente débil, que me odio tanto como el calor infinito del Sol. Estoy tan harta de la gente, que ya no sé a quién no deseo la peor condena. Todo esto...me hace pensar que lo único sobrante del mundo, soy yo. Me hace pensar que no nací para estar aquí, ni allí. Simplemente para no estar. La solución a tantos años de caída tras caída, de nuevo en mis manos. ¿Debo intentar saltar al vacío de nuevo? El que caya otorga, y la nada, es a lo único que se dedica.
Decidido a pasar página relajé mi conciencia, sequé las lágrimas vertidas por la providencia, retratando la existencia, como única estrategia para olvidar mis carencias, y alcancé la paz, con la soledad de aliada.